lunes, 2 de mayo de 2011

“Hasta matarnos”




Hombros para llorar, no hay más,

a veces es lo único que quiero.

Cuando envejezco sin contemplar
que deliro si no bebo.

Nunca me gustaron los números,
ahora sólo sé contar contigo.
Ya no tengo sueños húmedos
ni recurro a mis amigos.

Jugarme la vida a la carta más alta
por quién parece querer dejarlo ir…
Un riesgo salir de la cama
sin asumir el comienzo del fin.

Y aún no sé qué haces tú por mí,
yo me esfuerzo en comprenderte.
Te cuido, te intento hacer feliz,
dedico mi tiempo a complacerte.

Y se va convirtiendo en sacrificio,
sobretodo cuando lo hago en vano.
Cuando no se valora que descuido
mi vida por estar a tu lado.


Aun me despierto empapado,

las pesadillas ya son parte de mis noches.

Juro que intento mirar a otro lado
para no darme más azotes.

He ganado un compañero de viaje,

la Ansiedad me deja en la ventanilla.
A veces pienso en desistir al llamarte
y ponerme patas arriba.


¿Por qué dices cosas que no sientes?
dañarás todo cuanto quieras.
En ocasiones hay que aferrarse fuerte
al son de la paz en la guerra.

Lucho, lo intento, me empujo,
ya es objetivo hacerte sentir bien.
No voy a permitirme el lujo
de dar más sin obtener.


Creo que llegas a comprenderlo,

a todos nos aterra el vacío.
Ya bajaré al infierno

cuando en el cielo tenga frío.


Nunca creí en princesas encantadas,
ni yo soy el hombre perfecto.
Pero un día recordarás mi mirada

y me echarás de menos.

No quiero más gritos ni odio,
ni lavar los sucios trapos.
No seré quién alargue el episodio
hasta llegar a matarnos.


(02.05.2011)

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