sábado 21 de noviembre de 2009

“La Madre que me parió”


Me quedo sin palabras al escucharte,
tú que siempre me has sacado de quicio,
tú que me gritabas para que me levantase,
tú que madrugabas para que no quedara dormido.

Nunca he expresado todo lo que te quiero
por no encontrar las palabras exactas.
Entre todas las mujeres tú serás lo primero,
siendo sincero, prefiero tus faldas.

Siempre he sido un poco bastante payaso,
trapecista, arlequín, polichinela.
Tus ojos han protegido todos mis pasos,
tu sangre baila en mis venas.

‘No me obligues a hacerte la ola’,
eres tú quien tiene superpoderes.
Desamor al arte, ¡mi madre mola!...
aunque llegue a casa y no la encuentre.

Caerá un rayo sobre mi piel tatuada,
pero mi camellita siempre vas a ser tú.
No hay droga mejor que engancharse a tu mirada,
no hay oscuridad que no añore la luz.

Colorín colorado este cuento no ha acabado,
y es esta una canción de amor.
Dí que me quieres cuando esté cabreado,
como quiero yo a la madre que me parió.


(Madrugada 21.11.09)

“Rayas de canela”


Tropezón a la Cosa Nostra siciliana,
un claxon se ahoga en un callejón.
Me dejé caer por aquella cabina abandonada
pero saltó el buzón de voz.

Piratas somalíes cambian el ron por las armas,
ya no quedan damas valientes.
Reyes sin coronas, gogós avergonzadas,
ambulancias sin sirenas intermitentes.

Ya no hay contenedores suficientes
para poder reciclarme por dentro.
Ven a Fraguel Rock, se mi paciente...
dame tu piel, te acariciaré un cuento.

No me quites mis pequeños vicios,
ponte tú el cinturón de castidad.
No digas nada, te espero en el servicio,
deja que me pierda en la ciudad.

Las bibliotecas son fábricas de planes perfectos,
sigue el carril bici si quieres verme.
Hay un puesto vacante en el andén de mis sueños,
un portafotos de imágenes alegres.

Me metí una rayita de canela…
y esperé a ver si me ‘afrodisiacaba’.
Me volví loco apostando en primavera…
no lo perdí todo pero me quedé sin nada.

(Madrugada 21.11.09)

“Escombros”


Me pregunto porqué te extrañas
si estás regalándome los oídos.
Soy un trozo de pan sin palabras,
un croupier tramposo, un violador arrepentido.

Me cuelgo una mochila al hombro
como si fuera un domador en cautividad.
Suena en el bar una canción plagada de escombros,
tengo entre los dedos un detonador que va a detonar.

Fuegos artificiales,
chico en pañales
a la hora del café.

Interruptores demenciales,
cortocircuitos y azabaches
a punto de prender.

Adicto al juego de tus pechos,
no me mires así por favor.
Tengo instinto asesino…no te tengo,
cuelgo en el techo las telarañas del amor.

Hay acordes que te llevan al cielo,
estribillos que no dejan de decir.
Corazones calientes que no tienen misterio,
sístoles que ya no saben ni latir.

Giro en el arcén,
solitario como el girasol
desorientado de las decepciones.

Los tristes ríen a la vez,
pescan un corazón
enganchado al anzuelo de los corazones.

(Madrugada 21.11.09)

viernes 20 de noviembre de 2009

“Escalera de color”


Enséñame el revés del espejo
y deja que te vea de lejos,
no vaya a ser que por más querer
que estés cerca, cuando te atrevas,
no queden ganas de empezar
por el tejado este colorín colorado.

Una vespa derrapa con genio,
33 centilitros de fuego…
Hay días que las aceras esconden
la mecha de los mecheros,
las piedras apedrean versos sinceros.

Escalera de color decreciente,
chirrían los dientes de marfil.
Muerdo mi lengua bífida de serpiente,
sostengo un No sostenido en un Si.

Te invito a mi torre de papel,
el escondite más escondido
de la boca del lobo del cuento.

No te miento…
me encantaría descubrirlo.

Marcha atrás, Cenicienta, Ceniciento.


(20.11.09 – 02:38)

“No Surprises Street”


Castigado contra la pared me encuentro,
escribir es la mejor excusa imperfecta.
Hay calles que siempre que las tomo me pierdo,
hay caras que siempre me parecen nuevas.

No Surprises Street, no me dejas de sorprender,
todavía me encanta un folio en blanco.
Los balcones muestran ventanas de alquiler
donde siempre encuentro sueños de contrabando.

Si estuvieras aquí me apoyaría en tu sombra,
incluso las putas de lujo cobran poco.
Las niñas de hoy ya no saltan a la comba,
los mocosos coleccionan pañuelos con mocos.

Atrincherado en el Naima Café Jazz,
saxofón de hojalata en la vitrina.
Borrachos, maleantes, vagos de bar,
forasteros, ruído, adivinos que adivinan.

El 90% de mis letras tienen el mismo matiz,
la Universidad está huérfana sin su morena.
Aprendí a volar antes de aprender a sentir,
marchas forzadas….dulce condena.

Las matrículas de los coches han perdido su magia,
las bicicletas invaden la ciudad.
Me muerdo las uñas por no morder mis alas,
se cumple la fecha de caducidad.


(20.11.09 – 02:10)

“La Cervicienta”


Érase una vez la boca más sedienta,
la lengua más húmeda del barrio.
Ríos de cerveza para una ‘Cervicienta’,
papeletas que sortean sueños largos.

Pongo una piscina y me crecen los bebés,
instinto de paternidad mojado bajo el bañador.
Cuando el camino es largo al galgo le da por correr,
cuando se dice ‘te quiero’ por compasión.

Futura mujer del difunto esposo,
ante la más tetuda
se tatúa una clave de sol.

Malos tiempos para los negocios,
si te desnudas,
te recito mi mejor canción.

Los taxis hoy no dejan de pasar,
siempre hay gente que no sabe donde ir.
Si caminas despacio cogemos un atajo al mar,
si te pierdes puedes buscarme por ahí.

Los escaparates no dejan lugar a la imaginación,
es como cuando me escondo en lo que cuento.
Hay noches que me siento sentir sintiéndolo,
hay días que resucito en el Mar Muerto.

Nunca te eches un novio poeta,
si te dejas
recitará todo tu cuerpo.

No juegues con fuego
ni hagas apuestas…
no vayas a perderlo.


(20.11.09 – 01:30)

“Fulanita de tal” (El Hostal más frío)


Todas las farolas se reflejan en el río
cuando me voy abriendo de casa a cualquier bar.
Me paro en el semáforo del ‘Hostal más frío’
mientras dos señoritas color Soul me sonríen a la par.

Las calles están desiertas de gente acelerada,
yo soy quien va midiendo los tiempos.
Paso a paso, una armónica desentrenada,
dos mujeres, un mismo nombre y un cuento.

Un Blues húmedo y Sabina me acompañan con la rubia,
una mesa vacía, un foco sobre el papel.
Amigo íntimo de la rima más furcia,
escaso instinto suicida para salir a correr.

Escucho a la gente hablar…pero no oigo nada,
aun prefiero la estética de lo pequeñito.
Esta vez la flecha tuvo una corazonada,
un latido en la almohada, una cama nido.

Fulanita de tal no vale la pena,
no abras la ventana si no va a entrar el sol.
Ya caminaré sobre la lluvia cuando esté en vela,
cuando de puertas a dentro estalle mi tormenta interior.

Bendita subjetiva objetividad,
hay cosas que nunca ha de decir un caballero,
pollas que no ha de comer una dama en cautividad,
puertas que ya no esconden los secretos.


(20.11.09 – 00:53)